EL JUEGO SE LLAMA PITCHEO, ¿DE RELEVO?

Remontémonos al quinto juego de la final de la temporada 2020-2021 entre Tomateros y Naranjeros. Probablemente ese fue el día en el que se dictó la sentencia de bicampeonato para unos Tomateros de Culiacán que marchaban 3-1 abajo en la serie.

Para propios y extraños era difícil apostar por nosotros ante dichas circunstancias, pero cual si fuera profecía se cumplió el veredicto de Benjamín Gil: ganar un día a la vez hasta forzar un séptimo juego y posteriormente ser monarcas del béisbol invernal mexicano una vez más.

Aquella noche de vida o muerte en el estadio Tomateros la encomienda de mantener al equipo vivo recaía en el abridor JC Ramírez, pero el plan tambaleaba. En la quinta entrada los hermosillenses, que ya habían ganado dos noches seguidas en Culiacán, comandaban el juego 3-2 y tenían hombres en las bases con solo un out en la pizarra. Momento clave del duelo: Carlos Torres entró en lugar de Ramírez y así como los héroes, sin flaquear ante la amenaza forzó un rodado para doble play de Luis Alfonso Cruz, finalizando la agonía momentánea. Fue entonces cuando comenzó a escribirse una brillante historia, la de un regreso marcado con el sello del bullpen guinda.

Sí, es verdad que el MVP de la temporada Sebastián Elizalde empujó la del empate en la séptima entrada, pero cuando el rival volvió a amenazar en la octava, Sasagi Sánchez que venía de perder el juego tres, resurgió de sus propias cenizas, hizo mano de la confianza que sólo Benjamín Gil sabe inyectar y terminó el trabajo con maestría, sin permitir imparable alguno. Caminó dos capítulos completos logrando anestesiar al rival. Fue en la novena cuando Michael Wing se vistió de héroe remolcando la del gane y Tomateros consiguió un día más de vida que se supo aprovechar hasta culminar con el bicampeonato conseguido en Hermosillo en siete enfrentamientos.

Cuando los dos mejores equipos de la temporada se enfrentaron en ese juego crucial en circunstancias de bullpen contra bullpen, el relevo de Culiacán resultó simplemente más diestro, maduro y efectivo. De poco hubieran servido los batazos de Elizalde o Wing si el rival hubiera puesto más carreras en la pizarra. La visita estuvo a nueve outs de ser campeón en nuestras tierras, pero el relevo no permitió semejante gusto.

Esta no fue la única victoria clave que tuvo sus entrañas en el bullpen de cara al bicampeonato. Semanas antes, la postemporada pudo haber comenzado con el pie izquierdo para Culiacán cuando se perdía el primer juego de enero ante Guasave. JC Ramírez permitió seis carreras, pero el relevo mantuvo el juego en la línea combinándose durante 4.2 innings de 2 hits, sin carrera. Así se marcó la pauta para que el equipo regresara con triunfo de 11-6.

Lo mismo sucedió en la apertura de la semifinal con un Anthony Vásquez poco efectivo ante Yaquis. La tribu atacó al norteamericano con 10 hits y 7 carreras creando un déficit momentáneo para Culiacán de 5-7. En ese juego de alta ofensiva, Tomateros logró adelantarse 8-7, y a pesar de la ventaja el mensaje de Benjamín Gil fue claro: total confianza en el bullpen. En la quinta baja comenzó el trabajo de los brazos adicionales del equipo bicampeón, que comandados por Aldo Montes lideraron al equipo a una victoria de 10-7.

Cuando se cuenta con un equipo especialista en generar carreras en el último tercio de juego, definitivamente se agradece el contar con un plan de trabajo de bullpen bien coordinado, y eso es justamente lo que se busca en Tomateros de Culiacán. Las fortalezas podrán ser muchas pero nos gustaría destacar tres principales aspectos.

Comencemos por la sólida base mexicana que hay en este departamento: Aldo Montes, David Gutiérrez, Gerardo Sánchez, Gonzalo Sañudo, Sasagi Sánchez, Carlos Torres y el relevo intermedio Jesús Castillo, quien tuvo excelente temporada. Así como los zurdos Carlos Vázquez y el joven Juan Pablo López, un brazo con mucho futuro.

Sigamos con la amalgama perfecta que conforman los veteranos que aportan autoridad y disciplina, sumado a los jóvenes que a pesar de su corta trayectoria han ganado en la organización una vasta experiencia.

Para terminar, la garantía con la que se cuenta en el cerrador panameño Alberto Baldonado, quien en temporada regular no desperdició una sola oportunidad de salvamento (7) y no permitió carrera alguna.

¿El plan de trabajo es perfectible? ¡Por supuesto! Sobre todo cuando se busca un tricampeonato. Esta directiva lo tiene bien claro y por ello se realizó un movimiento valioso al traer a Santiago Gutiérrez para reforzar el pitcheo zurdo, buscando aumentar la profundidad. Gutiérrez sabe cómo trabajar con Gil y encaja perfecto en el proyecto, pues ya nos ha acompañado como refuerzo en Serie del Caribe.

El tiempo dirá qué novedades se presentan de cara a la temporada 2021. Desde aquí estamos trabajando para traer elementos extranjeros que de recibir permiso de sus organizaciones, harían más fuerte a este bullpen que con justas razones ha sido líder de la liga en las últimas tres temporadas.

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