YOELKIS GUIBERT Y SU CAPACIDAD DE ADAPTACIÓN

Por Fernando Esquer Báez | Comunicación Tomateros

Es irreal querer darle el mérito a un jugador en un deporte de equipo, a punto de llamarlo “el pelotero clave” o “la pieza que marcó la diferencia” en algún resultado, como por ejemplo, el campeonato.

Pero sí vale reconocer y hacerlo de manera amplia, cuando un pelotero cumple con su trabajo de forma satisfactoria y en circunstancias adversas, de la forma en la que lo hizo el cubano, Yoelkis Guibert.

El jardinero fue, de alguna forma, el plan C en la temporada de bicampeonato para la posición de jardinero central.

Johnny Davis lucía como gran idea, pero una lesión muscular lo dejó fuera. Luego llegó Gorkys Hernández, quien sin ser propiamente primero en el orden, dejó .426 de OBP en once juegos y además, se robó tres bases sin ser atrapado.

De no ser porque Hernández era prestado y tenía que volver a la Liga Venezolana de Béisbol Profesional con Cardenales de Lara, seguramente, hubiera seguir adelante.

Fue así que, en los primeros días de diciembre, llegó Guibert. La referencia estadística, mostraba promedio de .313 y OBP de .401 en la Serie Nacional Cubana, aunque pocos robos de base (ocho en 19 intentos).

Durante los primeros juegos, Guibert enseñó que su bat era lo suficientemente rápido para los pitcheos de velocidad, pero al mismo tiempo, lucía débil ante lanzamientos rompientes, sobre todo, de contra zurdos.

En la temporada regular, promedió .313 con .387 en OBP. Sin embargo, contra zurdos el registro fue de .231 y .286, respectivamente.

Yoelkis nunca había jugado fuera de Cuba. Pero algo que caracterizó su primera experiencia en el béisbol invernal mexicano, fue la capacidad de adaptarse rápidamente.

Uno de sus primeros tropiezos, fue como corredor. Más de una vez, lo sorprendieron en primera base e incluso en una de esas ocasiones, le ocurrió con hombre en la siguiente base.

Eso ciertamente, lo dejó mal parado ante afición y cuerpo técnico. Incluso, con el fin de apoyar a que luciera mejor, para el quinto de la primera ronda de postemporada contra Algodoneros, empezó a compartir la posición con Jesús Fabela. “Krillin” comenzaría contra zurdos y Guibert contra derechos, además que su sitio en el orden al bat, cambiaría a noveno.

Finalmente, en la postemporada, el isleño mejoró su toma de decisiones en las bases y sus habilidades en general, lucieron de forma más sólida. Un buen ejemplo fue el cuarto juego de la semifinal contra Yaquis.

Durante ese enfrentamiento, Guibert abrió la tercera baja con imparable dentro del cuadro, tocando la bola. Posteriormente, se robó segunda base y avanzó a tercera en toque de sacrificio de José Guadalupe Chávez. Ramiro Peña lo empujó con elevado de sacrificio y al final, Tomateros se impuso por marcador de 1-0, para colocarse a una victoria de la serie de campeonato.

Ya durante la serie final, tuvo actuaciones dominantes en la caja de bateo. De hecho, vio acción en todos los juegos, ya sea como titular o desde la banca, destacando el séptimo, en que se fue de 5-4 con 2 CI.

Además, fue en la final cuando pegó el único cuadrangular que tiene de momento como tomatero y lo hizo contra el zurdo, Heriberto Ruelas.

Guibert mejoró su promedio contra lanzadores del mismo brazo, en la etapa de postemporada, con respecto a la instancia previa. Durante enero registró .455 (de 11-5).

Además, tuvo .462 con hombres en posición de anotar, .333 con hombres en posición de anotar y dos outs y .500 con las bases llenas.

Otro reto que Guibert tenía en este breve espacio, era adaptarse rápidamente al amplio jardín del Estadio Tomateros. En ese caso, demostró que no le fue necesario lanzarse, ya que con acomodo adecuado y buen recorrido de los jardines, el trabajo se cumplió de forma satisfactoria.

Será muy interesante ver al patrullero central en su segunda temporada, ahora con experiencia previa, mejor conocimiento de la Liga Arco y un enorme reto por delante: hacer historia con el tricampeonato.

 

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